Atletas de leyenda, Historia — 19 marzo, 2013 at 15:18

Henry Rono: el guerrero Nandi

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Henry Rono (Kiptaragon, 12 de febrero 1952)

Henry Rono es considerado el corredor de larga distancia más talentoso que Kenia ha dado al mundo del atletismo. Y eso es decir mucho, teniendo en cuenta la cantidad de talento que Kenia ha producido en los últimos años. Nacido en 1952 en las colinas de Nandi (valle del Rift), Rono comenzó a correr desde sus primeros días en la escuela de primaria. Su talento no pasó desapercibido para los entrenadores de la época y en 1976 se le concedió una beca para correr en la Universidad de Washington State, donde ganó el campeonato NCAA tres veces. Allí permaneció durante cinco años y se dice que la exigencia al participar en tantísimas competiciones de la NCAA terminó con su carrera.

Sus actuaciones fueron efímeras pero contundentes. En el verano de 1978 consiguió un logro sin precedentes en la historia de las carreras de fondo cuando, en un periodo de 81 días, estableció cuatro récords mundiales: en el 3.000 lisos (7:32.1), en el 3.000 obstáculos (8:05.4), en el 5.000 (13:08.4) y en el 10.000 (27:22.47). Rebajó el récord de 10.000 metros en casi 8 segundos, el de 5.000 en 4,5, el del 3.000 obstáculos en 2,6 y el del 3.000 lisos en 3 segundos.

En los campeonatos de la NCAA en la Universidad de Oregon dobló en una clasificación compitiendo en un 3.000 obstáculos y un 5.000 en un mismo día, consiguiendo unos increíbles registros de 8:18 y 13:21.79 en ambos eventos. Al día siguiente corrió la final del 3.000 obstáculos y pulverizó la marca, rebajando en otros seis segundos la anterior, con 8:12.39.

George Malley, (8:21.72) en el 3.000 obstáculos, hablaba así de la marca de 13:21.79 que Henry Rono logró en el 5.000 de ese campeonato NCAA:

“Aquellos de nosotros que le vieron, siempre recordaremos que tuvimos la suerte de ver la carrera, convertida en arte. Con los años, todos hemos oído a muchos atletas que se declaran ‘artistas’, Rono nunca dijo nada, sino que simplemente pasó. Pero si alguna vez hubo un ‘performer’ en nuestro deporte, ese era Rono”

George Malley

Debido a los masivos boicots en los que se vieron implicados muchos paises, Henry Rono no participó ni en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, ni en los de Moscú 1980, y se dice que el mundo perdió la oportunidad de ver al mejor fondista de ese momento. Sí participó en los Juegos de la Commonwealth de 1978, donde ganó la carrera del 5.000 y la del 3.000 obstáculos con márgenes enormes. También ganó las medallas de oro en 10.000 metros y 3.000 metros obstáculos en los  Juegos Africanos de 1978.

Táles logros hicieron que firmara un contrato millonario con Nike pero, incapaz de canalizar todo lo que le estaba ocurriendo y desbordado por su inadaptación a la cultura americana, comenzó a coquetear con el alcohol. Se dice que en septiembre de 1981 se emborrachó la noche antes de correr un 5.000 en Knarvik, cerca de Oslo. Al día siguiente, se presentó una hora antes para sudar el alcohol y recuperarse de la resaca de la noche; luego, estableció el récord mundial en 13:06.20.

En los años siguientes, el campeón keniano aparece, con frecuencia, en las reuniones atléticas en un estado lamentable, o simplemente no acude. Entre pizzas, cervezas y whisky, su peso casi se dobló y así era imposible seguir compitiendo. A pesar de su contrato de seis cifras con Nike, todo el dinero se fue rápidamente, desviado por la Federación de Atletismo de Kenia, los agentes europeos, los directores de las reuniones atléticas y su propia adicción. Tuvo contactos con Puma, pero no se atrevieron a contratarlo. A partir de entonces, el fantasma de la depresión acompañó al campeón por diversas clínicas de rehabilitación en diferentes ciudades de los Estados Unidos. Tras recuperarse de sus problemas de adicción, Rono realizó una visita al Consulado de Kenia, en el que le negaron la ayuda solicitada al considerarlo como “desgracia para su propia nación”. Denostado por su propio país, Rono trabajó en un lavadero de coches en Portland y desapareció del panorama deportivo. Años más tarde volvimos a saber de él tras aparecer en una fotografía en un periódico ilustrando una información sobre un mozo de maletas del aeropuerto de Alburquerque que había ayudado a los supervivientes de un accidente de tráfico. En el pie de foto se podía leer: ‘Henry Rono, maletero’.  Ya nadie se acordaba de él. Pero el coraje de este guerrero del Rift hizo que volviera a correr como veterano en algunas competiciones y, pronto, encontró un trabajo como entrenador y profesor en una escuela de Alburquerque.

Ha publicado su autobiografía, titulada ‘El sueño olímpico’, con la que espera que el relato de su vida turbulenta y la redención final, superando los 20 años de alcoholismo y la falta de vivienda, sea una inspiración para la gente que también está experimentando tiempos difíciles. Ahora el campeón puede sentirse orgulloso de su triunfo final, después de tanto tiempo en el interior del túnel.

“Yo soy Henry Rono, quien, a pesar de innumerables obstáculos en mi vida, he vencido a todos. He tenido éxito en una sociedad que glorificó mi alma en los años en que estaba en la cima del mundo y que la desnudó y se burló de ella cuando estaba en el fondo. He tenido éxito porque soy un guerrero Nandi”

Henry Rono

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