Atletas, Entrevistas — 25 Abril, 2013 at 18:10

Miguel Ángel Jiménez Parejo: ‘la locomotora’ que no para de correr hasta la última estación

by

El ultrafondista granadino nos cuenta como se prepara para correr 100 kilómetros y no desfallecer en el intento

Durante la celebración del pasado Cross Internacional de Itálica me encontré con el atleta del equipo Bikila Miguel Ángel Jiménez, que trotaba por los estrechos caminos del bello conjunto arqueológico. Se detuvo por un momento y le pregunté si iba a competir en la prueba hispalense. Me contestó que no, que sólo venía a acompañar a su hija y que, aprovechando el viaje, se disponía a realizar una tirada de 65 kilómetros, con motivo de su preparación para participar en el Campeonato de Europa de 100 kilómetros en ruta. No pude por más que asombrarme al ver a un atleta que, después de levantarse a las 6 de la mañana y recorrer 250 kilómetros en automóvil, se aventuraba a recorrer 65 más, por las carreteras de Santi Ponce, acompañado tan sólo de dos botellines de agua.

El ultrafondo es una de las disciplinas atléticas menos conocidas, y se define así a cualquier prueba más larga que una maratón. La federación tiene homologadas distancias de 50 y 100 kilómetros, 100 y 200 millas, 24 horas, 48 horas y seis días, cada una de ellas con su récord correspondiente. El granadino Miguel Ángel Jiménez goza de una amplia experiencia internacional en pruebas de 100 kilómetros. Su plusmarca personal de 6h:42:58, conquistada en la localidad belga de Torhout en 2006, es la sexta mejor marca española de todos los tiempos. En 2008 obtuvo la medalla de bronce en el Mundial de Tarquinia (Italia) y fue quinto en 2005 y 2006, y séptimo en 2009. Fue campeón de España en 2008, 2009 y 2010, y vencedor de la Subida al pico Veleta de 2012, pulverizando el récord de la prueba tras invertir 3 horas, 50 minutos y 50 segundos en recorrer los 50 kilómetros que separan la ciudad de Granada (640 metros de altitud) de las inmediaciones del Veleta (3.300 metros). En la carrera de ultrafondo de los 101 kilómetros de Ronda lo bautizaron como la ‘locomotora’.

Pero para realizar semejantes proezas, Miguel Ángel se mete 65 kilómetros de una tacada entre pecho y espalda, en solitario, dos semanas antes de un ‘cien’ y 55 la semana anterior; nunca rueda por encima de 4’/km. y tiene algún test de 50 km. a 3’50” y uno de 65 km. a 3’43’. Se entrena seis días a la semana, cuatro de ellos doblando mañana y tarde; recorre 180 kilómetros semanales, 8.000 al cabo del año y gasta una docena de zapatillas. La perspectiva cansina de esos largos rodajes se agranda cuando revela el escenario donde se celebran:

“Los rodajes cortos, de 15-18 kilómetros, los hago en la avenida Joaquina Eguaras, donde hay luz a cualquier hora y suelo de tierra. Las tiradas largas, en el entorno de la Puleva”

Miguel Ángel Jiménez

Estas tiradas inhumanas, en las que se avitualla con botellas de agua escondidas en las cunetas, le han deparado algunas simpáticas anécdotas, como la que le ocurrió en la Maratón de Ciudad Real de 2008. La prueba manchega se disputó sobre un circuito de 21 kilómetros, al que los participantes debían dar dos vueltas. Miguel Ángel planteó su participación como un entrenamiento de calidad y terminó sexto con una notable marca de dos horas cuarenta minutos. Al cruzar la línea de meta se lanzó a dar una tercera vuelta para completar los 65 kilómetros programados para ese día; lo pasó mal, recuerda, pero consiguió hacerlo.

“Tuve que apretar mucho para atrapar al último pues la organización iba abriendo el circuito al tráfico al paso del coche escoba. Al final lo conseguí y, según estaba entrando en la meta, escuché que me llamaban por los altavoces para la entrega de trofeos”

Miguel Ángel Jiménez

No es la única vez que ha afrontado una carrera como una persecución. En la maratón de Madrid de 2009 se despistó y salió el último.

“Llovía y me detuve en una cafetería a un kilómetro de la salida. Después me puse a calentar y me extrañó no ver a nadie. Llegué a pensar que la carrera se había suspendido, pero al llegar a la línea de salida comprendí que me había equivocado de hora. Salí quince minutos tarde y adelanté a más de 9.000 corredores. Fue un auténtico suplicio. Era como hacer series de 1.000 metros en una pista abarrotada de atletas. Aprovechaba los avituallamientos para adelantar y hasta el kilómetro 25 no corrí a gusto. Terminé en el puesto 53 de la general”

Miguel Ángel Jiménez
Este comandante del Madoc no corre por dinero. Si quisiera explotar su talento para el ultrafondo, acudiría a las pruebas que se organizan por todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos, Italia, Japón y los países del Este, lugares donde se valora este tipo de atletismo extremo. En todas esas carreras se mueve dinero pero falta el acicate fundamental que mueve a este atleta: representar a España.
“Escuchar el himno y representar a tu país es la mayor gloria a la que puede aspirar un deportista”
Miguel Ángel Jiménez
Por este motivo, advierte de que seguirá con la ‘locura’ de los cien kilómetros mientras le llame la selección nacional.

One Comment

  1. @Enrique_JB

    Enorme! Qué grande! Cabeza privilegiada en cuerpo privilegiado.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *