Historia, ¿Sabías que...? — 15 diciembre, 2014 at 08:56

Las particulares olimpiadas de los guerreros masái

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JJ.OO. Masái 2014-02

De la caza del león a la caza de las medallas

La cultura masái está llena de celebraciones y, durante siglos, sus jóvenes guerreros han practicado el tradicional rito de cazar al león, en su paso a la edad adulta. Según este, el masái que lograba matar a un león con su lanza, alcanzaba el derecho de lucir la melena del animal, encontrar mujer y ser respetado por todos los miembros del poblado. Por ello, los jóvenes aprenden sus ritos y tradiciones, ejercitándose en la fuerza y el valor, cualidades muy importantes para el pueblo masái.

Para evitar esta práctica ancestral, los líderes tribales decidieron crear una alternativa más acorde con los tiempos. Para ello se pusieron en contacto con la fundación Big Life en busca de ayuda para detener la caza del león en su territorio. Juntos iniciaron en 2008, la elaboración de un proyecto de competición deportiva, basada en la exhibición de las tradicionales habilidades guerreras de su pueblo y que además incluyera campañas de educación para la conservación del entorno.

JJ.OO. Masái 2014-02. Foto Carl de Souza AFP
Parque Natural de Amboseli. Foto Carl de Souza (AFP).

Pero los masái son guerreros y, por tanto, reacios a perder sus tradiciones, por lo que el evento debía convertirse en una nueva forma de competición que mantuviera su esencia y que respondiese a las necesidades actuales de este milenario pueblo africano; es decir, “poder demostrar la capacidad para enfrentarse a las responsabilidades que conlleva la madurez, competir por el reconocimiento, expresar su valentía, atraer novias e identificarse como líderes”.

Cuatro años más tarde, el Parque Nacional de Amboseli, situado a las faldas del Kilimanjaro, se convirtió en el escenario de los primeros Juegos Olímpicos Masái, una olimpiada muy especial en los que los jóvenes podían demostrar sus habilidades, la mayoría de ellas comparables a las de un guerrero masái, a través del deporte.

JJ.OO. Masái 2014-01. Foto Carl de Souza AFP
Lanzamiento de jabalina. Foto Thomas Mukoya (Reuters).

En estos primeros juegos compitieron cuatro equipos, formados por atletas provenientes de las cuatro manyattas (aldeas masái asentadas en el Parque Natural del Amboseli): los Tsavo, los Kuku, los Mbirikani, los Ogulului y los Rombo.

Todos ellos fueron seleccionados previamente, a través de competiciones locales en cada una de sus aldeas. Para ello se crearon tres niveles de competición: local, regional y otro que englobaba a todos los habitantes del ecosistema del Parque.

A nivel local los guerreros recibieron entrenamiento deportivo básico en cada una de las pruebas con el objeto de ser seleccionados por alguno de los equipos participantes; en las pruebas regionales, cada equipo competió a su vez contra los otros equipos del ‘ecosistema’; hasta que por fin, el día de los Juegos Olímpicos se celebraron las finales del año, con los mejores atletas del entorno.

En cuanto a los deportes en los que compitieron, todos se basaron en las ‘habilidades del guerrero’: sprint de 200 metros lisos, carrera de 5 Km, salto en altura (vertical), lanzamiento de jabalina y lanzamiento del rungu (palo de madera empleado para proteger al ganado).

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Lanzamiento de rungu. Foto Thomas Mukoya (Reuters).

Precisamente, la consideración del lanzamiento del rungu y del salto de altura, como pruebas del torneo, hizo que los masái considererasen como propias estas olimpiadas. Esto, unido a los premios individuales y colectivos, lograron el interés y el apoyo de todas las comunidades masái, factor muy importante para la continuidad del evento.

Los ganadores absolutos recibieron, como pueblo, un toro semental, un gran premio para los masái, ya que su dieta está basada fundamentalmente en la sangre y la leche de este animal. Por su parte, los ganadores individuales recibieron medallas, dinero y becas, además de premios especiales como, por ejemplo, ser patrocinado para competir en la Maratón de Nueva York, así como la posibilidad de poder entrenar con el atleta masái y plusmarquista mundial de 800 metros lisos David Rudisha.

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Salto de altura. Foto Thomas Mukoya (Reuters).

Tras el enorme éxito cosechado en la primera olimpiada masái celebrada en 2012, tanto los promotores del evento, como los propios participantes consideraron que éstos Juegos Olímpicos debían de tener una continuidad, acordando llevarlos a cabo cada 2 años.

En la 2ª edición celebrada este año, las mujeres han obtenido el derecho a participar por primera vez en los juegos. Aunque el papel de las jóvenes masái en los ritos de madurez era indirecto, estas solían motivar a los futuros guerreros, dándoles el coraje necesario para enfrentarse al ritual de la caza del león, por lo que su inclusión en las competiciones deportivas significa un nuevo paso, en este proceso de cambio que vive el pueblo masái.

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100 metros lisos femenino. Foto Thomas Mukoya (Reuters).

Por ahora, las mujeres sólo participaran en dos pruebas: 100 y 1.500 metros lisos, pero al igual que los hombres, las ganadoras también recibirán como premio dinero y becas, para su formación como atletas profesionales.

Sea como fuere, y aunque no evite la caza de los leones en su totalidad, la celebración de estas particulares olimpiadas ayuda a una mayor concienciación en favor de la conservación de éstos felinos y, en definitiva, de los ecosistemas africanos.

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